Es cierto que si Fantomas no se compusiera de nombres tan representativos como el de Dave Lombardo y Mike Patton y en menor medida Buzz Osbourne (sí, a este lo descubrió Kurt Cobain por raro que suene) y Trevor Dunn, posiblemente no habrían tenido el mismo foro que tuvieron este jueves.
Como sea, el espectáculo se remitió a experimentacion crudísima con sintetizadores, secuencias minimalistas, loops y demás artilugios usados con cerebro por el señor Patton y sus modalidades vocales que rayan en el grito desaforado, utilizando una pequeña radio de banda civil, su mac y un par de microfonos aparte de los sintetizadores.
Lombardo aportó esa
fuerza brutal del metal , la rítmica violenta que se hermanó de los
guitarrazos densos de las gibson alteradas de Buzz, llegando a sonar sincopadas, muy bien acopladas a todas
las secuencias que se revientan con Patton.
Trevor Dunn con su aire
de mocoso distraído cumplió, respaldando a Patton cuando Lombardo y
Osbourne callaban, tronaban los acordes, los gritos y esos sonidos
como respiracion, como tosidos que daban un aire macabro al entorno.
Difícil seguirles la rítmica, difícil creer que tantos sonidos
juntos disonantes sonaran tan interesantes. Increíble, es la única
palabra que me resulta al escuchar en mi cabeza todos esos sonidos.
Hasta un set con el Cielito Lindo se aventaron estos individuos y
qué bien les quedó.
El Conjunto Fantomas como Patton los anunció
cumplió, presentó a Dave Lombardo como el miembro de un grupo muy
famoso llamado LOS TIGRES DEL NORTE, a Buzz Osbourne como a un pobre
hijo de puta y a Trevor Dunn como un maricón que le gusta la verga
pero que al menos sabe tocar el bajo, todo en un español correcto y
nada ensayado; durante hora y media se puso denso el lugar, abrieron con los primeros tracks de Suspended
Animation, para luego introducir el Ave Satani y después samplear
Books del Amenaza al Mundo y algunas notas del Delirium Cordia; de
ahí me empecé a perder, retomaron el Susspended Animation y luego
una serie de improvisaciones, lo cual se puso
atractivo para quienes gustamos de los sonidos no convencionales y
tal vez aburrido para puristas de uno u otro subgénero.
Ahora a
esperar que ese camino que dejó Zorn el año pasado en Bellas Artes
dejando un lleno y que ahora ha conseguido Fantomas (Decibel, Kevin
Drumm y Monya Pletsch son los que complementaron el programa) hagan
que Radar se ponga las pilas y traiga a muchos otros que nos
gustaría escuchar en el futuro.
Los chavos que tocaron al principio ¿quienes eran? ¿Decibel o algo asi?
Sonraon
interesantes aunque el tipo del acordeón tocaba los mismos acordes y
su acompañante no aprovechaba para disparar las secuencias ni
registrarlas por completo y todo sonaba repetitivo.
Sonaron bien, solo que se les agotaron los recursos (hacer noise no
es nomás aporrear acordes y apretar botones)rápido. SUpongo que si
no hubieran tenido la presión de la flota (cavernícolas deseosos de
guitarrazos, la mayoría que chiflaban, otros nomás castrosos)
habrían hecho algo más, supongo.
Por cierto, qué
mierda de sonido, parecía equipo de sonido de fiesta de quince años,
todos los sonidos graves hacian que retumbara el cono de los bafles
ballena que estaban ahi colgados. Da vergüenza que se usen esos
bafles sin monitoreo externo.
Mal por la gente de
sonido de los gabachos que al parecer no tuvieron exigencias (no por
nada Patton mandaba miradas incrédulas a su mesa de mezclas) y los
mexicanos pues menos.
Qué poca madre por eso de verdad.





